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La ventana de los deseos rotos

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Al pasar cada día por esa calle, la calle de las ventanas, me detengo expectante siempre en la misma. Hay algo que me atrae. Algo que me impulsa a mirarla. Hoy la he buscado entre todas y me he sentado frente a ella, esperando que me hablase. He sentido en mi piel como esos cristales rotos, gritaban roncos y mudos, por tantos años mirando la vida pasar. Me habla de paseantes; risueñas damas que caminaban frente a ella con hermosos vestidos; tacones con soniquetes que retumban en sus cristales; tintineo de pulseras como música árabe; sonrisas de niños jugando a  la pelota...... Todo. Todo y nada pasa a través de sus cristales. Hace años quedó olvidada. En sus mejores tiempos, la vestían de verde y adornaban sus quicios con flores de colores. Los rayos de sol se filtraban por sus cristales, alumbrando la estancia que compartía. Cada año vestido nuevo, siempre de color verde. Cada año, flores nuevas y bellas que realzaran su belleza. Hoy el sol no pide permiso para entrar y las...
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Aunque la halles pobre, Ïtaca no te ha engañado. Así, sabio como te has vuelto,con tanta experiencia, entenderás ya que significan las Ítacas. Poco a poco y con los días,-.... días que te dan sabiduría y paciencia...- voy entendiendo mi viaje hacia Ítaca. Salí sin nada en mi bolsa, al menos un nada material, pero su contenido tenía peso. Era el peso de los sentimientos. El peso de lo vivido. El peso de tantas sonrisas encontradas por el camino que dejaron  su recuerdo. El peso que te hace andar despacio, con cuidado para no caerte y que te impide saltar más allá de lo que ven tus ojos. Mi bolsa sigue llenándose, invisible a los ojos humanos de cuantos me rodean. Invisible en contenido material. Invisible solo para quienes no pueden ver más allá del horizonte. Mi bolsa está llena se sensaciones; como el murmullo del mar, que  trae  voces de niños que se enredan en la espuma del agua, dejando que sus pies vuelen en una danza invisible  que solo ellos pueden oír...

Mi muñeca bailarina

Hoy he recordado a mi muñeca bailarina. Aquella que quedó olvidada en mi memoria durante décadas. Ha sido de pronto, como un fugaz destello que por segundos aparece y desaparece, dejando solo la necesidad de recuperarlo de nuevo y vivirlo más intensamente. Yo tenía una muñeca. Una muñeca bailarina con su tutú blanco, sus medias altas, su maillot ajustado y con un gran moño en la parte superior de la cabeza, que parecía un donuts gigante. Su pelo era negro.  Negro pelo como una noche sin luna. Brillante, como los reflejos de luces en el agua.Toda una belleza de muñeca para una niña de 6 años. La peinaba una y otra vez, hasta conseguir la perfección del peinado. Era fácil, pues se quedaba quietecita sin quejarse por los tirones. Conseguí un aro dorado que apareció en un tarro de mayonesa de la época. Era parte de la tapadera, como un precinto de seguridad, y ese aro , que parecía mas bien una pulsera de oro, me servía para adornar ese moño que tan pacientemente peinaba una y otra v...

LLegando a este lugar

Acabo de crear este blogg y aún no tengo ni idea de como enriquecerlo. Sí sé, por supuesto, lo que quiero dejar aquí, pero no se como llevar toda la información a este lugar. Voy investigando y poco a poco voy dejando mi esencia , ok?