miércoles, 6 de enero de 2016

Carta a los Reyes Magos - 2016

En mi carta de este año para los Reyes Magos, quisiera pedir cosas reales que se quedaron en alguna parte del camino de mi vida.
Me pido el primer beso de mi madre. Los brazos fuertes de mi padre. El esperma más veloz que engendró mi ovario. La primera patada del feto en mi vientre. El día que nació mi nieto.
Me pido el nerviosismo de la primera vez. El llanto de la alegría. La emoción de un premio. ...
Me pido el día que saqué punta a mi lápiz hasta acabarlo. La goma de borrar las penas que usaba mi madre . El día que monté en bicicleta sin caerme. .....
Me pido el sueño de una noche de reyes. La lluvia detrás de los cristales. Una ola de tormenta cargada de espuma. Las zapatillas que calentaban mis pies fríos. La primera canción de Leonard Cohen.....
Me pido unos ojos abiertos a la injusticia . Una boca llena de palabras en idiomas que el mundo entienda. Un cielo sin aviones que fumigan chemtrails. Un gobierno que gobierne. 

miércoles, 13 de mayo de 2015

Triste culo de hija desarraigada

Decidió que no volvería a visitar a sus padres tan a menudo,  para qué, si no hablaban casi y cuando lo hacían, repetían una y mil veces las mismas historias aburridas de cuando eran pequeños,  ella y sus hermanos. Era cansino ya sentarse en aquél destartalado sofá de terciopelo azul, que tantas batallas de cruzados había aguantado. Descolorido y deformado, ocupaba un lugar de honor en el viejo salón de la casa, rodeado de viejas mesas estufas, con paños de crochet y piezas de latón descoloridas. Le daba asco sentarse en ese sofá, donde antes,  echaba la siesta después de leer un cuento. Ahora , al visitar a sus padres, debía pensar en que hueco se sentaría para no hundirse, poniendo  los cojines  que lo adornaban como soporte donde aposentar su triste culo de hija desarraigada. Las visitas de cada domingo, eran  cada vez mas espaciadas y excusadas con pretextos que sus padres aceptaban sin mas, sabidos que no podían decidir cuando les gustarían que sus hijos los visitasen.
Los ojos cansados de sus padres pedían  ayuda, pero la boca callaba la amargura de no sentirse protegidos en esta edad madura, donde los huesos duelen tan solo con nombrarlos. No pedían lo que esperaban se les ofreciera por puro cariño filial, deseando que parte del cariño que ellos dieron a sus hijos, les fuera devuelto con creces. Callaban cada mañana. Lloraban cada noche
Hoy debía visitarlos, ya que los problemas económicos de la pareja, estaban saliendo a flote y era evidente que el dinero faltaba en casa.
Abrieron la puerta. Fijaron la mirada con sorpresa sonriendo al hijo pródigo y, cubriendo la mesa, sacaron sus mejores manjares que hacinados en la cocina, temían descomponerse.
 Un día feliz para los padres. Un día tedioso para la hija. 

por Asunn Vico

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Ley 34/2002, de 11 de Julio, de Servicios de la Sociedad de la Información y del Comercio Electrónico.

La muerte me acompaña impasible,
  desde que nací viene conmigo,
camina a mi lado sin acercarse.
Me deja el espacio suficiente para seguir viviendo,
avisando en momentos de peligro,  que  está ahí.
Me doblego ante ella sin acariciar su presencia
y la dejo que camine junto a mi.

 No me asusta mi inquilina,
 hasta conversación le doy
 dejando abierta la puerta
 de una posible amistad.

Me mira demacrada
y no sonríe siquiera
hablaría tal vez,  si pudiera,
mas no la veo animada.

Que contaría la muerte
si conversación le diera.
¿Qué lleva años sin verse ?
¿que le duele la sesera...?
O,  acaso sufre de "muerte"
sintiéndose tan lastimera...

Pobre de compañía,
que compañía no tiene.
Nadie le tiende su mano
y si te agarra, te sueltas
huyendo para  esconderte,
no vaya a ser que le guste
y te quedes para siempre.

por Asun Vico

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miércoles, 1 de enero de 2014

Presentado al concurso de micro-relatos del C.L.L.(Colectivo Letras Libres)

"Cita con tinta"

 Nunca las vieron salir de día. Lo hacían, cuando las luces ya estaban apagadas. Los sonidos, muertos. El silencio, vivo. Cuando todo lo que puede decirse, termina por ahogarse en el sueño. Esos eran sus momentos.


De noche siempre, ocultas entre renglones...las palabras de mi agenda, buscaban la tinta del bolígrafo para maquillarse.

Por Asunn Vico

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sábado, 24 de agosto de 2013

Rimas del amor roto

Quién cantará ahora
cuando llegue la mañana
y me sienta remolona
entre las sábanas blancas

Quién dirá mi nombre
en las noches mas amargas,
donde el llanto llega solo
cuando tu ausencia me mata.

Seré un hueco vacío
dónde queman mis entrañas,
tierra muerta en el rocío
de tu recuerdo, una extraña

Que el olvido no perdona
el amor mas querido
y nos deja, nos abandona,
con el corazón malherido.
por Asunn Vico

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lunes, 5 de agosto de 2013

De vuelta a la nada


Acomodó los cojines del sofá con unas palmadas certeras aquí y allí. Sacudió la mantita de cuadros escoceses que le aliviaba del frío en las rodillas cuando se sentaba a tejer durante las largas tarde de invierno, en las cuales nadie la visitaba.
Colocó con esmero el delicado paño de ganchillo encima de los brazos del sofá y echó un vistazo a su alrededor comprobando que todo estaba en perfecto orden. No satisfecha aún, volvió a palmear los cojines y quitó las arrugas invisibles  a la mantita de lana.
La foto de sus padres colgaba en la pared del salón encima del sofá, en ese lugar preferente donde todo el mundo que llegara a la casa  la pudiera ver. No los había olvidado. Cada día al levantarse de la cama aun en camisón, se dirigía al pequeño santuario que detrás de la puerta del dormitorio, había colocado hacia años. Era un mesa pequeña de tres patas con una placa de mármol rosa encima, algunas manchas de cera derretida, grietas que hablaban de los años, recuerdos posados con esmero y de nuevo la foto de sus padres. Encendía cada día una mariposa por el alma de sus difuntos, rezando tres Padre Nuestro y tres Ave María, como le  enseñó su madre desde pequeña. Después, vaciaba su orinal de porcelana detrás del corral, sacaba agua del pozo y llenaba la palangana, que descascarillada por el tiempo, dormida estaba en el  palanganero. Con un paño de lino blanco lleno de puntillas bordadas en su adolescencia y que llevaba su inicial, lavó su cuerpo sin mucho entretenimiento con la mecánica de quien lo hace todo los dias de igual manera. Buscó el vatido de púas finas y peinó su cabello negro abrillantado. No se miraba al espejo. Conocía su cara perfectamente. Labios gruesos, nariz aguileña, pómulos salientes y unos ojos que fueron la perdición de Mateos en sus años mozos. No había nada nuevo que ver. Se vistió con su vestido de siempre, el vestido negro de todos los días confeccionado por ella misma, para eso su madre la apuntó al corte y allí aprendió a ser la buena ama de su casa. Ahorraría a su marido, cuando lo tuviera, un buen dinero que serviría para comprar más gallinas y cerdos. Una buena mujer no despilfarraba el dinero en embellecerse. Eso decía su madre. Ella lo aprendió al piel de la letra.
Tomó de la percha su delantal de cuadros blancos y negros  que usaba siempre encima de su vestido para protegerlo, y se calzó unos cómodos zapatos de cordones.
Bajó a la cocina y puso a calentar la malta en una cafetera de puchero heredada de su abuela. De todos era sabido que el café como mas bueno sabía era de una cafetera vieja.
Aquella mañana iba a ser diferente. Se levantó antes del canto del gallo. Olvidó vaciar el orinal que indiferente, quedó bajo la cama.. No encendió la mariposa a sus difuntos. La foto de sus padres la contemplaban con extrañeza y podría decirse que la seguían con los ojos. Bajó las escaleras hacia el corral en busca de agua pero esta vez no sacó tan solo un cubo, hoy tocaba baño. Cuando hubo llenado su bañera de latón subió a su dormitorio por una pastilla de jabón que guardaba entre las sábanas. Su madre se la regaló por sus 15 cumpleaños y de eso hacía ahora......no lo recordaba,  pero si recordó ese día de su cumpleaños. Vestía un vestido blanco de tiras bordadas en el pecho, con puños de encajes sujetos por botones de nácar. Su padre le trajo un lazo rojo como regalo y su  madre, la obsequió con una pastilla de jabón con olor a rosas, envuelta en un delicado papel de seda blanco. Ahora se daba cuenta de algo, habían pasado más de 40 años de aquello.
Hoy por fin  usaría  jabón para lavarse.
Su cuerpo tenía un suave olor a rosas que la transportaba por la casa haciéndola creer que era una niña hermosa. Después de tantos años, se miró al espejo y vio a alguien que no reconocía. Tal vez la mueca de su boca le era familiar. Quizás, ese lunar en la barbilla. La mirada era la misma, algo más cansada, pero la misma. Se convenció que el espejo reflejaba su propio yo y no el espectro de su madre, a quien se parecía.
Cogió de su armario el único vestido de color que tenía, un vestido de punto verde con espigas doradas, mangas anchas y talle ceñido. Se vio hermosa con él. Adorno sus orejas con unos zarcillos de oro en forma de nudo. Se puso el collar de perlas que su madre solo usaba en las grandes ocasiones, y un broche en el pecho en forma de pavo real. Dio color a sus labios y mejillas. Estaba lista!! 
Se dirigió al salón, se sentó en el sillón orejero delante de la ventana. Contempló el arríate de hortensias celestes y dibujo nubes en el cielo nocturno. Aun no había cantado el gallo. Pensó que tal vez se había apresurado demasiado. Cambió de sillón sentándose ahora en el sofá,  bajo el retrato de sus padres. Volvió al sillón orejero cuando el gallo cantaba. El sol despuntaba en el horizonte y la brisa traía olor a pan desde el pueblo. Recordó que no había desayunado. En la cocina, la hornilla estaba apagada, el  puchero frío. Cortó un trozo de pan y queso y despistadamente se lo comió. Sus nervios no la dejaban tragar, hoy era un día diferente. Aquella casa alejada del pueblo en lo alto del monte no tenía costumbre de recibir a nadie.
A media mañana llegaron por el camino mujeres de negro. Hombres de sombrero arrastraban los pies con sus viejas alpargatas. A  paso lento y sombrío se acercaban a la casa.
El murmullo constante era ilegible desde la ventana. Un coche de caballos tirado por dos burros, portaban una caja de pino claro. Llegaron a la casa. Ella les esperaba feliz.
El camino había terminado. La vida de Teresa, también.
4-agosto-2013 POR ASUN VICO


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lunes, 1 de julio de 2013

A MI PADRE.



Las columnas del templo
se tambalean……..
El miedo a su destrucción
nos trae sufrimiento y mientras tanto,
nos afanamos en reconstruirlo.
Hay que aguantarlo
como sea!!!!
Con dosis de ternura
a modo de cemento,
parcheamos las columnas,
pero el templo está viejo
y no puede con el paso del tiempo.
Otro arquitecto ha de llegar.
Recogerá los restos ya destruidos
y modelará con ellos,
otro templo que dure 100 años…..





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domingo, 9 de junio de 2013

Olvido entre sauces

Ya no lloran los sauces
cobijando a los enamorados
No rompen las olas en aquella cala
La pared de la vieja casa, perdió la marca del roce y las margaritas florecen sin ser pisadas.
No tiene la arena la huella de nuestros pasos.
ni los escarabajos peloteros pasan a saludar.
Los juncos que separan el mar de las dunas se han secado y la arena invadió los restos de aquel deseo.
Ya no quema  el sol nuestras espaldas.
El viento no trae olor a marea. Solo quedan unos pasos lentos, inseguros. Unos ojos ciegos llenos de años, un bastón gastado levantando conchas.


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jueves, 25 de abril de 2013

Donde habita la magia

Lugar donde las hadas y los duendes se esconden al paso del hombre. Tal vez no los habéis visto  pero existen y, por la noche, cuando el silencio parece eterno, salen con su luces de luciérnagas y limpian todo aquello que el humano ha ensuciado. Al día siguiente cuando amanece y las luces del alba penetran entre los árboles, vuelven cansados a sus casas bajo la tierra y debaten sobre la inminente posibilidad de que el bosque "desaparezca".

Foto: Jose Luis nos trae una nueva foto de nuestro Parque, que estamos seguros os gustará.

lunes, 18 de marzo de 2013

Ausencias


Resbala por mi cara una lágrima, que lenta baja hasta mis labios, buscando un beso que la reconforte. La lengua  le sale al paso, recibiéndola en su punta como una suave almohada donde acomodarla, la transporta al interior de la boca dándole su calor y dejando que se duerma. Una nueva lágrima baja desde los ojos a buscarla, mas no la encuentra. Sigue resbalando hacia la barbilla y justo donde ésta termina, descubre  un abismo inmenso. Se descuelga, dejándose llevar por su peso y cae en el pecho descubierto de  la mujer que llora. Resbala suavemente por su pezón mientras siente la calidez de la piel que la acoge, decide no buscar mas y queda seducido por su frangancia.
Una nueva lágrima cae de esos ojos tristes. Ha decidido buscar al resto. Se asoma temblorosa al lagrimal, se resbala por la mejilla, pasa por la boca sin ver nada, continua hacia la barbilla donde le espera el vacío. Ha sido un viaje veloz, como impulsado por el viento, un viento suave, brisa de verano tal vez.  La brisa que trae el ausente al pensamiento. Antes de poder caer hacia el pecho, una mano se  ha posado en la cara, ha tocado con sus dedos la barbilla y recogido esa última lágrima. Se la lleva a sus labios y vuelve a por la que dormida se quedó en el pecho. La recoge con su lengua, subiendo hasta la boca de ella, donde las deposita con un beso. 
Asunn Vico
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